Reduce tu estrés oxidativo
Aunque no seamos conscientes, en el interior de nuestro cuerpo cohabitan dos formidables adversarios obligados a convivir y a luchar entre sí: los antioxidantes y uno de sus principales enemigos, los radicales libres.
Los radicales libres son producidos por nuestro propio metabolismo como resultado de acciones tan necesarias y cotidianas como respirar, comer, hacer ejercicio o tomar el sol.
Sin embargo, en las últimas décadas, los radicales libres se han erigido en una de las principales causas de nuestro envejecimiento por dos nuevos e importantes motivos: se ha incrementado su presencia en nuestra vida (polución, plaguicidas, tabaco, aditivos químicos en muchos alimentos procesados…) y hemos disminuido el consumo de alimentos con antioxidantes que contrarresten y nos protejan de su acción.
Los radicales libres son especies reactivas altamente inestables, presentes en nuestras células, causando daños en los lípidos, las proteínas y, estando implicados, además, en un gran número de procesos que aparte de degradar la salud aceleran paulatinamente nuestro envejecimiento.
Pero nuestro organismo también ha sabido armarse para contrarrestar su acción. Y lo ha hecho con un poderoso aliado: nuestro Sistema Antioxidante. Formado por tres barreras defensivas, que además de prevenir la formación de radicales libres, eliminan los recién creados, previniendo, daños celulares.
Cuando se produce un desequilibrio importante entre la generación de radicales libres y la presencia de antioxidantes, éstos dejan de controlar y compensar la acción de los primeros y el organismo queda desprotegido sufriendo el llamado ‘estrés oxidativo’.
Para evitarlo es necesario reforzar la solidez de nuestras barreras antioxidantes. Y se ha demostrado que en la actualidad una de las más efectivas formas de hacerlo pasa por llevar una dieta sana y equilibrada, en la que la presencia de algunos nutrientes y sustancias bioactivas como los polifenoles han revelado un potencial antioxidante excepcional que contribuyen a retrasar nuestro reloj biológico, reforzando nuestras propias barreras antioxidantes.
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